Entradas

¿¡Cómo consigo que el abuelo beba agua!?

Cada verano estamos ante el mismo consejo: hay que intentar que el/la abuelo/a beba agua. Y no hay manera. La verdad es que es más difícil de lo que parece porque hay unas causas por las que la gente mayor no bebe agua. Y muchas veces las soluciones están fuera de su alcance. Vamos a repasar algunos aspectos importantes relacionados con la toma de agua y los factores fisiológicos que lo limitan, a ver si podemos ayudarles un poco.

¿Por qué no beben agua?

Lo primero que tenemos que tener claro es que en la mayoría de ocasiones no beben agua por causas ajenas a su voluntad. Los motivos más comunes son:

  • Una disminución de la sed asociada a la edad.
  • Una disminución de la tolerancia a algunos alimentos ricos en agua. Un clásico es la leche, por intolerancia a la lactosa.
  • Disminución en la accesibilidad al agua por pérdida en la capacidad de autonomía física, psíquica o ambas.
  • Disminución en la capacidad de manipular platos ricos en agua, como las sopas o los caldos. Normalmente esto es debido a enfermedades como Parkinson, artrosis, artritis, etc.
  • Dificultad en la deglución provocada por el mismo envejecimieento, sequedad de la boca, hemiplejías, disfagia a líquidos o por efecto de medicamentos hipnóticos o sedantes.
  • Temor a que la ingesta de agua provoque incontinencia urinaria.

¿Qué podemos hacer para incentivar la toma de agua?

En mayor o menor medida podemos mejorar estas situaciones con las siguientes recomendaciones:

  • El mayor aporte de agua se debe hacer preferiblemente fuera de las comidas. Beber mientras se come contribuye a diluir el jugo gástrico y aumenta la sensación de plenitud, en detrimento de la digestión y del consumo de alimentos.
  • Beber preferiblemente durante la mañana y primera hora de la tarde, para evitar tener que levantarse por la noche a orinar.
  • Evitar las bebidas azucaradas que aportan calorías vacías, es decir, mucha energía y pocos nutrientes.
  • Evitar las bebidas alcohólicas que, además de aportar calorías vacías, pueden modificar el efecto de algunos medicamentos y aumentan el riesgo de accidentes y caídas.
  • Moderar las bebidas ricas en cafeína y otros estimulantes, y que alteran el sueño y son diuréticas, por lo que contribuyen a la deshidratación.
  • Las infusiones de té pueden contribuir al estreñimiento por su efecto astringente.
  • Frutas, verduras y hortalizas contienen mucha agua, por lo que son una forma importante de aportar líquido al organismo.
  • Cuando sea necesario, hay que considerar las ventajas del diseño ergonómico de los diferentes utensilios para mejorar la accesibilidad al agua.

¿Algún otro consejo fácil que pueda ayudarlos?

En la medida de lo posible tenéis que intentar:

  • Darles consejos simples y claros que permitan hacer el seguimiento de su cumplimiento. Por ejemplo «beber de seis a ocho vasos de agua al día», beber todo el contenido de esta botella de agua al día», «beber aunque no se tenga sed».
  • Hay que darles mensajes positivos de mantenimiento o mejora del bienestar. Por ejemplo «beber más agua te va a ayudar con el estreñimiento».
  • Habría que tratar de hacer coincidir el tiempo de beber con momentos de placer. Por ejemplo, al inicio de actividades físicas, paseos, visitas, partidas de cartas o de dominó.
  • Recordar que el color de la orina es un buen indicador de hidratación: un color oscuro les recordará que deben beber más.

¿Y las personas con problemas de deglución?

En las personas con dificultades de deglución como en el caso de disfagia a líquidos, hay que considerar el uso de agentes espesantes artificiales en polvo o bien la recomendación de aguas gelificadas.

Los espesantes pueden utilizarse con agua, leche, zumos, caldos u otros líquidos. Se añaden en la cantidad adecuada para conseguir textura néctar, miel o pudding

  • Textura néctar: los líquidos pueden beberse en una taza o con la ayuda de una pajita.
  • Textura miel: los líquidos pueden beberse en una taza pero no con una pajita.
  • Textura pudding: deben tomarse con una cuchara.

La textura se debe individualizar en función del paciente y del momento evolutivo de la enfermedad según recomiende el médico. Hay que tener en cuenta que para los pacientes con disfagia es más fácil tolerar la ingesta de líquidos espesos que finos.

¿Más info?

Como siempre, si queréis más información nos podéis dar un toque aquí.